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divendres, 28 de març de 2008

Charlotte Delbo – Auschwitz y después (Ninguno de nosotros volverá)



“Está la sed de la tarde y la sed de la noche, la más atroz. Porque, por l noche, bebo y el agua se vuelve de inmediato seca y sólida en mi boca. Y cuanto más bebo, más se llena la boca de hojas podridas que se endurecen.
O bien es un gajo de naranja. Estalla entre mis dientes y es sin duda un gajo de naranja – qué extraordinario encontrar naranjas aquí- la boca me sabe a naranja, el zumo se esparce por debajo de la lengua, toca el paladar, las encías, corre por la garganta. Es una naranja un poco ácida y maravillosamente fresca. El sabor a naranja y la sensación de frescor me despiertan. El despertar es horrible. Pero el segundo en que la piel de la naranja cede entre mis dientes es tan delicioso, que querría provocar ese sueño. Lo persigo, lo fuerzo. Pero es otra vez a pasta de hojas podridas convertida en argamasa que fragua. Tengo la boca seca. No amarga. Cuando se nota la boca amarga es que no se ha perdido el sentido del gusto, es que todavía hay saliva en la boca.”