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dijous, 29 de maig de 2008

Vespreja i els núvols s’esfilagarsen. La tarda cau, com si s’hagués trencat les ales. Les ombres es van cruspint els fils daurats. Al dia li cau la pell, com un camaleó.

Només quedarà l’esquelet.

Maig 2008

El seu cos

ja no és una disfressa.

T

N

U

M

camina A

pujant per una escala

que baixa com un allau.

La màscara s’ha tren - cat

L’aire del matí

es cola

per les

es

quer

des

Eva Maig 2008

divendres, 23 de maig de 2008

Idea Vilariño - Entre tus brazos

Entre tus brazos
entre mis brazos
entre las blandas sábanas
entre la noche
tiernos
solos
feroces
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.

La parada

Llego trotando a la parada del autobús. Tiene una pequeña marquesina donde están pegados los horarios de las tres líneas y escrito en azul, en letra de imprenta “tonto quien lo lea”. Y yo, que estoy adormilada, leo: “tonto quien lo lea”. Sonrío. Cada mañana me pasa lo mismo! En la cera de enfrente hay un taller de motos y un todo a cien, de esos que ahora lo llevan los chinos. A qué hora se levantarán? Vaya cuando vaya está la tienda abierta. En la parada hay un banco pintado de amarillo chillón. Cada día las mismas caras. La señora que lee la revista de punto de cruz. Le deben gustar las impresiones fuertes. La chica de marrón, haga frío o calor, siempre malhumorada. El señor que mueve la cabeza como si se pasara el día afirmando o como aquellos perritos que la gente lleva en la parte de atrás del coche. Y por último, Coco. Le llamaba así porque era terrorífico cómo olía. Alguna vez, le hubiera dado de bofetadas. El otro día, en la entrada del autobús, un chico sudafricano nos dio un panfleto verde turquesa con grandes letras que decía: “Sonríele a la vida y la vida te sonreirá.” Decidí que iría a la tienda del “todo a cien” y compraría un frasco de colonia para Coco. Se lo di al día siguiente envuelto en papel de regalo. A pesar de las primeras dudas lo aceptó. Ahora nos saludamos cada mañana y sé que se llama Ernesto.
Eva - Maig 2008

dilluns, 19 de maig de 2008


M’apropo encuriosida fins la glorieta i la veu m’acull, rugosa i trencada. Les parelles dansen fent giravolts. Uns quants piquen de mans i sento un cor de rialles. Diumenge tarda. L’alegria s’esfilagarsa amb l’ombra del sol i l’aire fa olor de música.

diumenge, 18 de maig de 2008

Miriam Reyes - "Mi padre enfermo de sueños"

Mi padre enfermo de sueños
en el asfalto incandescente de cien mil mediodías caminados
bajo el sol en vertical
perdió sus pies
y apoyado en sus rodillas sigue buscando
el camino de vuelta a casa.
Mi padre sueña,
rendido por el cansancio,
que vuelve a su tierra y planta sus piernas y le crecen pies jóvenes
y la savia de su tierra negra le alivia el dolor de las arrugas
y resucita sus cabellos muertos.
Luego despierta en un piso alquilado a la ciudad de los huracanes de la miseria
y blasfema y maldice y no tiene amigos.
Escondido en la noche
papá llora por las certezas que lo defraudaron.
Del otro lado de su piel
mamá llora por mamá
mamá llora por su casa que ya no habita
y por paz y reposo y risa.
Papá y mamá lloran
cada uno a espaldas del otro en la cama
en el más crudo estruendoso hermoso silencio
que modula en frecuencias infrahumanas
sonidos que se articulan como palabras:
"si aquí no estan mis sueños
cómo puedo dormir aquí".
Y que sólo yo escucho
con la cabeza enterrada en la almohada.
Concebida de la nostalgia
nací con lágrimas en el sexo con tierra en los ojos con sangre en la cabeza.
No soy lo que soñaron
como tampoco lo son sus vidas.
(dibuix de Miriam Reyes)

dissabte, 17 de maig de 2008

Maig del 68. Quaranta anys després

Las paredes tienen oídos.
Vuestros oídos tienen paredes.

Gemma Gorga i López - "La casa"

Els ossos són llargs passadissos blancs on sempre fa fred, com si la mort s’hagués deixat la porta oberta. Potser el cor és el lloc on primer germina l’espora del dolor, humida i roja, però és als ossos on aquest dolor perdura, insistent, com un grapadet de pols sorrenca. L’aire es cargola, es descargola, empeny, escampa fotografies damunt aquestes tovalles on tan difícil és acabar-se el sopar ara que no hi ets, ara que el menjador s’omple amb les papallones absurdes del record. Intento fixar-los les ales amb agulles ben fines, però sense voler em punxo els dits i els llavis. I ja no puc dir, ja no puc fer res més que passar-les d’una mà a una altra mà: fotografies com petites calaveres entre el ser del passat i el no ser del present.

Angeles Mastretta - Mujeres de ojos grandes ( fragment)

... Cuando la tía Carmen se enteró de que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más lo dio por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y al revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía estuvo siempre segura de que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía más que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que tras ponerse de luto y actuar frente a él como si no lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno, y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo en que debían llevarla a un manicomio.

Jules Verne - Viaje al centro de la tierra (fragment)


"No era la luz del sol con sus haces brillantes y la espléndida irra­diación de sus rayos ni la claridad vaga y pálida del astro de la noche, que es sólo una reflexión sin calor. No. El poder ilumina­dor de aquella luz, su difusión temblorosa, su blancura clara y seca, la escasa elevación de su temperatura, su brillo superior en realidad al de la luna, acusaban evidentemente un origen pura­mente eléctrico. Era una especie de aurora boreal, un fenómeno cósmico continuo que alumbraba aquella caverna capaz de albergar en su interior un océano. La bóveda suspendida encima de mi cabeza, el cielo, si se quiere, parecía formado por grandes nubes, vapores movedizos que cambiaban continuamente de forma y que, por efecto de las condensaciones, deberían convertirse en determinados días, en lluvias torrenciales. Creía yo que, bajo una presión atmosférica tan grande, era imposible la evaporación del agua; pero, en vir­tud de alguna ley física que ignoraba, gruesas nubes cruzaban el aire. Esto no obstante, el tiempo estaba bueno. Las corrientes eléctricas producían sorprendentes juegos de luz sobre las nubes más elevadas: se dibujaban vivas sombras en sus bóvedas infe­riores, y, a menudo, entre dos masas separadas, se deslizabas hasta nosotros un rayo de luz de notable intensidad. Pero nada de aque­llo provenía del sol, puesto que su luz era fría. El efecto era tris­te y soberanamente melancólico. En vez de un cielo tachonado de estrellas, adivinaba por encima de aquellos nubarrones una bóveda de granito que me oprimía con su peso, y todo aquel espacio, por muy grande que fuese, no hubiera bastado para una evolución del menos ambicioso de todos los satélites. "

divendres, 16 de maig de 2008

Un pasaporte en el iris del ojo - Fragmento del reportaje de "El País"

Un individuo camina con prisa por el pasillo de un aeropuerto. Mientras avanza, una cámara sigue sus pasos y envía las imágenes a un ordenador que determina un patrón de movimiento de sus piernas para compararlo con los registrados en una base de datos. Antes de llegar al final del pasillo, el individuo es identificado y las puertas de acceso se abren, sin necesidad de mostrar documentación alguna: Su credencial es su propio cuerpo. El análisis del modo de caminar constituye uno de los últimos sistemas biométricos para el reconocimiento electrónico de las personas, unas tecnologías que no sólo se espera que sean aplicadas en breve en las fronteras europeas, sino que pueden irrumpir pronto en muchos ámbitos de la vida cotidiana.
...

En Emiratos Árabes, los pasajeros deben de fotografiar su iris para cruzar la frontera, un sistema que se emplea para impedir que oculten su identidad los cerca de 420.000 inmigrantes que han sido expulsados anteriormente del país y de los que se guarda una imagen de sus ojos en una base de datos. En cambio, en el aeropuerto israelí de Ben Gurion se utiliza la estructura de la mano como factor biométrico, pero para identificar de forma rápida a los viajeros frecuentes que, por ello, se benefician de diversos privilegios.

dijous, 15 de maig de 2008

Vaig tenir un somni

Imatges de sol, de blau mar. Remor d’ones. El cos estès, quasi immòbil. La sorra fina entre els dits, com una carícia. L’escalfor daurada enganxada a la pell. L’olor de sal fent-me pessigolles al nas. El cel ras i blau. Els peus acaronen la sorra humida, esquitxada de bocins de petxines. Les ones venen a cercar-me i juganeres, marxen abans de poder-les tocar. Entre el mar i el cel, una línia de plata que divideix els dos mons. El vent m’acarona els cabells i les pestanyes se’m tornen petits cargols de mar. El cos es converteix en arena blanca. Els ulls, bocins de vidre, juguen amb la bromera. La platja és el camí. El blau immens, el lloc on moren les ones. El mar una gran porta per tornar a començar.
Eva 6/05/08

Recuerdos mentirosos










Árboles de plastelina
Ecos de una sonrisa
Humo opaco

Milagros de lata
Periódicos del domingo
leídos en lunes

Olor de ausencia
Nubes de poliespán
Sombras arrugadas

Mariposas de musgo
Radiador helado
Memoria deshilachada

Incendio de hielo
Chirriar de despedida
Abrazos mentales

Entuertos de nieve
Mercurio en suspensión
Paisaje reptante

Eva 10/05/08

(La foto és de Gattaldo)

dilluns, 12 de maig de 2008

Somos náufragos en construcción. Esperamos en la costa la marea que nos llevará a nuevas islas. Tomamos impulso para dar el gran salto. Alrededor, todo está quieto y nosotros nos movemos. Nos deslizamos por una interminable pendiente. Paseamos de puntillas por la línea de un horizonte cada vez más cercano, más verde. Somos náufragos y huimos de un destino cierto. Desplegamos alas de seda y dejamos que la brisa nos eleve cada día un poco más. Vigilantes de agujeros de tiempo perdido. Náufragos convencidos de que en la próxima isla, la soledad no sabrá a nada y las sonrisas tendrán eco.
Eva 3/05/08

Caio Fernando Abreu - Buceo I, de Piedras de Calcuta (fragment)

"El primer aviso fue un ruido, de mañana bien temprano, cuando él se inclinaba para escupir agua y pasta de dientes en el lavabo. Pensó que fuese el chorro de agua del grifo y no prestó mucha atención: siempre olvidaba puertas, ventanas y grifos abiertos por las casas y baños por donde andaba. Entonces cerró el grifo para oír, como todos los días, el silencio medio azulado de las mañanas, con los periquitos cantando en el balcón y los rumores diluidos de los automóviles, pocos todavía. Pero el ruidito continuaba. Fuente chorreando: agua clara de cántaros, ánforas, grutas —y a él le pareció bonito y se acordó (sólo un poco, porque no había tiempo) remotos paseos, infancias, encantos y enamoradas. Cuando se agachó para amarrar el cordón del zapato percibió que el ruidito venía del suelo y, más atentamente agachado, exactamente de dentro del propio pie izquierdo. Volvió a no prestar mucha atención; encontró hasta bonito poder sacudir de vez en cuando el pie para oír el ruidito trayendo mares, memorias. Cuando amarró el cordón del zapato del pie derecho, volvió a oír el mismo ruidito y sonrió para las obturaciones reflejadas en el espejo: dos pies, dos fuentes, dos alegrías. Al abotonar el pantalón, sintió el ombligo saltar exactamente como una concha empujada por una ola más fuerte y, luego, el mismo ruidito, ahora más nítido, más alto. Se sentó en el excusado y encendió un cigarrillo, pensando en la feijoada del día anterior. Antes de dar la primera tragada, pasó la mano por el cuello, previniendo la áspera barba por hacer, y la nuez dio un salto, ombligo, concha, como si tragase aire seco, y no tragó nada, apenas esperaba, el cigarrillo parado en el aire. Se irguió para mirar la propia cara en el espejo, los pantalones caídos sobre los zapatos desamarrados, y abrió la boca liberando una especie de eructo. Fue entonces que el agua comenzó a chorrear boca afuera. Primero en gotas, después en flujos más fuertes, olas, mareas, hasta que un casi maremoto lo arrastró afuera del baño. Espantado, intentó aferrarse al pasamanos de la escalera, llegó a extender los dedos, pero no había dedos, sólo agua derramándose escalones abajo, atravesando el corredor, el despacho, la pequeña sala de helechos desmayados. Antes de llegar al zaguán él todavía pensó que sería bueno, ahora, no ser más riachuelo, ni fuente, ni lago, sino río harto, caminando en dirección a la calle, tal vez al mar. Pero cuando las olas más fuertes reventaron la puerta de entrada para inundar el jardín, él se contrajo, se relajó y cesó, entero y vacío. No pasaba de una gota en la inmensa masa de agua que bajaba de las otras casas inundando las calles. "

dissabte, 10 de maig de 2008

Sense control

Estic asseguda a un bar, fent temps per la propera visita. Avorrida, miro la paret. Està pintada de groc. No és llisa. Està esquitxada de punts mal fets, de diferents mides. Em fixo en un d’aquests punts, una butllofa groga que sembla respirar. Primer batega lentament i després va agafant un ritme més ràpid i continuat. Em pregunto si la butllofa té vida pròpia, si es pot aparellar amb altres bombolles i parir petits punts que viuran a la paret groga. La butllofa s’infla i es desinfla rítmicament i cada cop em té més intrigada. Deixo el plat a un costat de la taula. La pexuga ha quedat freda i sense mirar a la cambrera que em retira el plat li demano un cafè. No em vull perdre ni un moment d’aquella vida que acabo de descobrir. Comença a inflar-se, absorbint altres bombolles que queden a prop. Aviat el petit menjador del bar queda envaït per aquella monstruositat que no gaudeixo ni tocar. Vaig reculant amb la cadira intentant allunyar-me. Es fa gran per minuts i quan la cambrera em porta el cafè s’ha d’enfilar a un parell de cadires per fer-me’l arribar a la taula. A la paret, el bony groc ja envaeix mig bar i jo estic arraconada. No em bellugo. La curiositat pot més que la por que tinc. La cambrera estossega per cridar-me l’atenció i jo li dedico una mirada furtiva. La dona amb un gest de desencís em diu que hauré de canviar de taula si no vull prendre mal. Li pregunto si ja s’havia fixat en aquell fenomen i abans de poder respondre’m la massa groguenca emet un so molt agut i la xucla amb rapidesa. Em fixo en l’esclop que ha quedat al terra. La única prova de que havia existit la dona. Deixo un parell d’euros a la taula per que no sé quan costa el cafè. Prenc la bossa, m’enfilo a la taula i salto a una de les cadires. Surto del bar sense mirar enrere i agafo un taxi que em porti a l’estació de tren. Sospito que aviat la ciutat només serà un gran bony de color groc.

Llueve

Naranja y limón

Esta noche he tenido extrañas pesadillas. Lo que hubiera dado por un bonito sueño. He dormido mal, enroscada. Me duelen la pierna y el brazo izquierdos. La lavadora ya ha empezado el centrifugado. Tengo que arreglar los estantes de éste armario. Camisa o jersey. Empieza a llover. ¿Coche o moto? Qué bochorno! Tengo que llevar las mantas a la tintorería. Hoy tengo la revisión. Ya hace un mes. Todavía me equivoco de baño. ¿Por qué cuelgan esos extraños rótulos en las puertas? Hombres. Mujeres. He ganado en todo. Incluso ha ganado una “a”. Antes sólo era Ángel. Ahora soy Ángela.

Sandía

Mi cuerpo ya no es el mismo. Yo, no soy la misma. Cierro los ojos y veo los focos, enormes sandías de lata. Escucho todavía las voces que hablan de las retenciones en la autopista. He hecho lo que quería hacer. Han empezado a caer gotas. El agua lo purifica todo. Él no lo sabe y no voy a contárselo. Soy yo la que decide qué quiero hacer con mi vida y dónde escupo las pepitas de metal.

Frutas del bosque

No sé por cuál decidirme. Quique o Coque. Son tan monos! La moto de Quique es más grande. Pero Coque tiene coche y no tengo ganas de mojarme. El phone. De la oficina de mamá. Que plasta es la pobre. Ella y sus charlas. Le encanta hablar, pero ni me entiende ni me escucha. A mi edad su vida era muy diferente. Lo sé porque me lo repite constantemente. Y si me hago otro piercing? A papá le revienta y me encanta joderle. Él y su rollo de la princesita! Para qué quiso tener hijos? Yo no pienso tener ninguno. Los hijos te quitan la libertad y son muy sacrificados. Eso dicen. Se creen súper héroes. A veces me gustaría ser invisible. Y colarme por las noches en su habitación.

Melocotón

Para Gerard, chocolate. A Aleix no le gusta el pan con tomate. Dice que está húmedo. Ha salido a su madre. Para Aina, los macarrones blancos. Dan trabajo pero me gusta que vengan. Creo que ya he acabado con la lista. Cada día todo está más caro. A veces soy como una malabarista jugando con la pensión. Con tantos días de fiesta hace mucho que no veo a los niños. Pasa el tiempo volando. Como hubiera disfrutado Jordi. Era tan niñero. ¿79 céntimos cuántas pesetas son? Si es que me tengo que traer una calculadora. Lo que parece barato a veces sale caro. Me voy a mojar. Está lloviendo, pero menudo bochorno. Éste verano todos se marcharan de vacaciones. Es normal que aprovechen. Unos de crucero. Los otros de camping. Me dicen que vaya con ellos pero no tengo ropa bonita para la cena con el capitán, los bailes. Cada día me alcanza para menos. Jordi, cómo te extraño.

Granada

Joder, qué dolor de cabeza! Para colmo llueve. Estoy harta de salir, de beber, de fumar. Cada fin de semana igual. Quemando cartuchos. Vengándome del mierda ese. Si me viera... Frígida. Me llamó frígida, con esa cara de condescendencia, como si fuera una enferma. Pero me follé a Juan, dos veces, así que ya se habrá enterado que era él que no me ponía. No tomo más gin tonic. Me mata. Y encima sin café. Todavía está en casa. Voy a pedirle una taza a Ángela. A veces no me acuerdo que era un hombre.

Eva 7/05/08

divendres, 9 de maig de 2008

2024


En el espejo
arrugas fugaces
códigos de barras
de tiempos pretéritos
óxido en las rodillas
No hay garantía
ni devolución
El tiempo nos convierte
en muñecos
hijos de Gepeto.
Y llega la hora cero.
Retroceden
las agujas del reloj
El cabello vuelve a su color
recuperas tus dientes.
Cada minuto
tu brazo
tus manos
tus piernas
son más elásticos.
El cuerpo es un bambú
que no puedes partir.
El tiempo en 2024
es un uniforme
es la piel del plátano
es la cápsula del clamoxil.
Puedes despojarte de él
sólo al accionar
las agujas del reloj.

Eva 21/04/2008

dilluns, 5 de maig de 2008

Cadaqués 1970

Las ocho personas permanecían sentadas frente a la mesa ovalada. La mesa, metálica y de cristal opaco, era la típica mesa de diseño que la mayoría de señoras de la limpieza no pueden soportar ya que no hay manera de mantenerla limpia. Armando era una de esas ocho personas y parecía absorto en el tema de la reunión. Las otras siete estaban al borde de un colapso nervioso mientras se preguntaban cuándo iba a dejar de repiquetear con la pluma. El hombre de más edad, recitaba cifras y más cifras con cantinela y sin nada de entusiasmo. Armando las contaba. Una de las mujeres, una ejecutiva que venía de la sede de Hong Kong, resoplaba disimuladamente mientras notaba que una gota de sudor bajaba entre sus pequeños pechos. Armando la miraba con asco. El hombre fornido sentado frente a ella, mordisqueaba nervioso el bolígrafo de plata mientras imaginaba cómo sería tener en encuentro furtivo con la mujer oriental. El de la cara enjuta lanzaba fugaces miradas a Armando y a su pluma, pero a él no le importaba. La secretaría que no era rubia, observaba sus uñas pintadas de rojo “extremo” y parecía no darse cuenta de las miradas de insinuación del hombre con la cara grabada por la viruela. La mujer del moño, pensaba en cuánto tiempo hacia que no tenía amante. El despacho era rectangular y muy espacioso. Uno de los lados daba a una inmensa cristalera por donde se divisaba una vista fantástica del barrio de negocios de la ciudad. Por otro de los lados, por una majestuosa puerta de madera maciza, se accedía a la sala. En la pared de enfrente había un par de puertas con los aseos, uno para hombre y otro para mujeres. Pero la mejor de las paredes era la opuesta a la calle. Allí permanecían colgadas verdaderas obras de arte, sueños de coleccionistas, joyas de la pintura. En definitiva, una fortuna en papel enmarcado. Armando parecía tener la mirada perdida en una de motivos marinos. El hombre fornido pensó que nunca se había fijado en cómo el artista jugaba con las sombras. La mujer del moño parecía sorprendida al no haberse dado cuenta en cómo en el paisaje, la tonalidad azul del mar era casi pareja a la de los ojos marrones de Armando. El hombre de más edad recitaba las cifras despacio mientras intentaba recordar de qué playa se trataba al ver la fecha: 1970.
Armando no podía soportar un cuadro torcido. Cada semana al finalizar la reunión esperaba a que todos recogieron sus cosas y se acercaba lento para que quedara colgado correctamente. Le dolían las mandíbulas de permanecer casi dos horas apretándolas. No había servido cargarse a la señora de la limpieza. Las que vinieron más tarde eran igual de descuidadas. En el lavamanos dejaban siempre aquel pelo en caracolillo o el rollo de papel higiénico casi por terminar. El cuarto de baño no parecía estar nunca limpio y Armando no podía soportarlo. Ni a las personas con las que debía reunirse cada mes. El hombre de la cara grabada por la viruela, como en cada reunión, había estado transpirando y no había dejado de babear mirando a la estúpida de la secretaria. La misma que dejaba el hueso de las aceitunas en la mesa. O qué decir con el olor a rancio que despedía la mujer del moño que no dejaba de observarlo. Se preguntaba mientras ponía bien el cuadro, qué hacia allí y cómo podía soportar seguir trabajando con ese tipo de personas. Claro, si se cargaba a uno más empezaría a ser sospechoso y sobre todo poco limpio.

dijous, 1 de maig de 2008

Primer Certamen de Narració Breu i Poesia "Hi havia una vegada"


1r. Certamen de narració Breu i Poesia Convoca aquest certament la Ràdio municipal Ona Codinenca, la Biblioteca Pública de Sant Feliu de Codines “Joan Petit i Aguilar”, la Revista “La Pinya” i l’Ajuntament de Sant Feliu de Codines.En aquest certamen hi haurà quatre categories pel premi de Narració Breu o conte i una per poesia:Narració Infantil 1: nois i noies de 1r a 3r de Primària (de 6 a 9 anys)Autoria individual o en grups d’un màxim de 4 membres.Narració Infantil 2: nois i noies de 4rt. a 6è de Primària (de 10 a 12 anys). Autoria individual o en grups d’un màxim de 4 membresNarració Juvenil: joves de 1r. a 4rt. d’ESO (de 12 a 17 anys). Autoria individual.Narració Adults: a partir de 18 anys. Autoria individual.Poesia Adults: a partir de 18 anys. Autoria individual

Vull donar les gràcies pel segon premi que m'han otorgat.