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divendres, 22 de gener de 2010


La nit és molt alta
les cantonades fredes
La tendresa de la pluja
mulla els objectes que bateguen
La nit s’enfila al brancam
I efervescent, ofega el dia.


(Dibuix Del blog Atina Chile)

Flors de camp
sense testos
ni arrels de vidre
ni fulles de metacrilat
flors de camp i prou
per dibuixar prats
perfumar el migjorn
guarir mirades tristes

Natalia Ginzburg - Léxico familiar (fragment)

"Mi padre hacía, en la mañana, una ducha fría. Lanzaba, bajo el azote del agua, un grito, como un largo rugido; luego se vestía y tragaba grandes tazas de ese mezzorado gélido, en el que vertía muchas cucharadas de azúcar. Salía de casa cuando las calles todavía estaban oscuras, y casi desiertas; salía en la niebla, en el frío de esas albas de Torino, con en la cabeza una boina ancha, que le formaba casi una visera en la frente, con un impermeable largo y ancho lleno de bolsillos y de botones de cuero, con las manos detrás de la espalda, la pipa, ese paso chueco suyo, un hombro más alto que el otro; en las calles no había aún casi nadie, mas con las pocas personas que había él lograba chocar pasando, caminando ceñido, cabizbajo."

Julio Cortázar - Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.