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dissabte, 21 d’abril de 2007

Miedo - MClan (lletra)


Para empezar diré que es el final

no es un final feliz

tan solo es un final

pero parece ser

que ya no hay vuelta atrás.

Solo te di diamantes de carbón

rompí tu mundo en dos

rompí tu corazón

y ahora tu mundo esta burlándose de mi.

Miedo de volver a los infiernos

miedo a que me tengas miedo

a tenerte que olvidar...

Miedo de quererte sin quererlo

de encontrarte de repente

de no verte nunca más.

Oigo tu voz siempre antes de dormir

me acuesto junto a ti

y aunque no estés aquí

en esta oscuridad

la claridad eres tu.

Miedo de volver a los infiernos

miedo a que me tengas miedo

a tenerte que olvidar.

Miedo de quererte sin quererlo

de encontrarte de repente

de no verte nunca más.

Ya se que es el final

no habrá segunda parte.

Y no se como hacer para borrarte.

Para empezar

diré que es el final.

Miedo de volver a los infiernos

miedo a que me tengas miedo

a tenerte que olvidar.

Miedo de quererte sin quererlo

de encontrarte de repente

de no verte nunca más.


De no verte nunca más.


Y aquí en el infierno
oigo tu voz.


Por d'oblidar, d'estimar, de trobar, de no sentir, d’acabar. Por de tenir por.

Reflejos


Llegaría tarde al trabajo! Se apresuró a ponerse el jersey rojo de cuello cisne y quiso comprobar cómo le sentaba el pantalón negro. Había perdido un par de quilos y se sentía más guapa que nunca. Fue a la alcoba y se acercó al espejo. Se miró en él y a pesar de ir vestida con el jersey rojo de cuello cisne y el pantalón negro, su reflejo todavía llevaba puesto el pijama. Se asustó al verse con el pelo revuelto, los ojos llenos de legañas y las arrugas de la almohada dibujadas en el rostro. Realmente tenía muy mala cara! Y por si fuera poco, le había salido un grano monumental en medio de la frente. Así que con una rápida mirada al reloj se dispuso a utilizar todos los productos flash que tenía en el armario del lavabo: una pizca de crema y se disimula el grano. Unos toques y las ojeras eran cosa del pasado. Gomina, y el pelo queda perfectamente domado. Su aspecto había mejorado totalmente. Miró de nuevo el reloj. Otra vez llegaba tarde al trabajo! Suerte que el día anterior había preparado la ropa que ponerse. El jersey rojo de cuello cisne y el pantalón negro. Se calzó rápidamente los zapatos, se anudó la gabardina y cogió al vuelo el bolso. Buscó las llaves por la cómoda, la mesita de la entrada y recordó en el último momento haberlas dejado en la alcoba. Entró, tomó las llaves y al salir de la habitación vio su reflejo en el espejo: no sólo llevaba el pijama puesto, sino que estaba sentada en el alfeizar de la ventana, mirando despistada la calle y sorbiendo el zumo de naranja. Acercó a sus ojos la esfera del reloj y vio que de nuevo, irremediablemente, llegaba tarde. La Sra. Almada, la encargada, ya le había dado tres avisos. Cuando llegó a la oficina, la esperaba al lado de la puerta acristalada, con los brazos cruzados y dando golpecitos con el pie. Estaba metida en un gran lío! Por una parte estaba el tema del vestuario, que la encargada toleraba por que en otras épocas fue hippie. Pero lo que no toleraba era su falta de higiene: la cara sin lavar, el pelo enmarañado, las legañas colgando de sus pestañas y en su frente, lleno de pus, un enorme grano a punto de reventar.

- Cómo se te ocurre venir otra vez en pijama?

Eva Jané
(La foto és d'un quadre de Picasso que es diu "Una señorita ante un espejo")

La puerta

Mientras cerrabas la puerta con un golpe yo apretaba los ojos. Bajo la oscuridad de tu mano, me veía una y otra vez escapando de ti. Pensé en huir tantas veces! Mientras gritabas, me sentía como una lombriz oscura, viscosa, serpenteando por caminos llenos de obstáculos. Sólo pensaba en salir, o dejarme llevar. Insistí en seguir viviendo. Conseguí entonces pegar los añicos de una vida rota. Una vida que casi había olvidado. Rompí en pedazos la espiral que me absorbía hacia ti. Recorrí distancias por tu cuerpo y me escondí en los pliegues más lejanos. Con cuidado, sin que me vieras, deshice los nudos y entuertos de mi intestino. Me di la vuelta del revés y encontré el camino que daría sentido a vivir. Vivir, viviendo. Construí cuerdas con cada una de mis arterias y me icé por ellas hasta el hueco. Mojada de humillaciones, inundada de cada uno de tus golpes, salí de la celda. Me escurrí por el agujero que habías construido para mí.


Eva Jané