Translate

dilluns, 25 d’agost de 2008

Dos cero cero ocho

2008 fue el año de la sequía.
Recuerdas?
El año en que nos apretamos el cinturón
por que explotó la burbuja inmobiliaria.
Se abría la esperanza con las radios solares
la primavera fue muy lluviosa
y oriente estaba más lejano que de costumbre.
Los sueños se cristalizaban
y las águilas reales, todavía
sobrevolaban los montes.
2008 no sé si fue un buen año, o no.
El año que quise cruzar en ferry
el estrecho de Messina
me asomé al cráter del Etna
vi un eclipse un sábado de agosto
y tu te planteabas ir a Sidney
en clase turista.
Les llunes de l'Eva

Almudena Grandes - Los aires difíciles (fragment)

Mientras informaba a sus compañeros de lo que había ocurrido, mientras se vestía tan rápido como podía, mientras se bebía un café que todavía estaba hirviendo sin haber revuelto bien el azúcar depositado en el fondo de la taza, mientras pisaba el acelerador de su coche para remontar la rampa del aparcamiento subterráneo del hospital, Juan Olmedo trataba de desplazar todos los cadáveres que poblaban su memoria con el recuerdo de todos los accidentados que habían logrado sobrevivir ante sus ojos. Se aferraba a cada cama de hospital, a cada ejercicio de recuperación, a cada lágrima furtiva, a cada sonrisa consciente, a cada jarrón con flores, como a la única palanca capaz de hacer saltar por los aires otras tantas imágenes de cuerpos sin piernas, sin brazos, sin ojos, sin cabeza, sin verdadero cuerpo, todos los despojos privados de vida cuya muerte había visto certificar o había tenido que certificar él mismo. Nunca había estado sometido a una presión semejante, nunca se había sentido tan fuera de sí, nunca recordaba haber tenido tanto miedo como entonces. Necesitaba gritar, maldecir al cielo, machacarse los nudillos contra el salpicadero, arañarse la cara, pero se estaba quieto, y conducía con toda la prudencia que era capaz de simultanear con la máxima velocidad que desarrollaba el motor del coche, y con toda la fe que podía improvisar.