Ayer te esperé toda la noche. Vi pasar la sombra de las horas en la pared. La luz de la farola entraba por los agujeros de la persiana formando pequeños haces. Pensé en tus dedos, largos y tibios y en cómo acariciaban mi frente o rozaban las mejillas. Me revolví en al cama mientras olía tu aroma. Inspiré con fuerza y arranqué todavía algunos pedazos de tu perfume, los últimos que quedan en la almohada. Me acurruqué, tomando con las manos las rodillas. ¿Qué harías? ¿Sabes? Prefiero ser yo quien te espere cada noche. Perdido en la vigilia, sin dormir, incorporándome cada vez que oigo un ruido en la calle. A veces pienso que no voy a resistir. Siento que tus abrazos me secan y al instante me inunda un calor, como cuando sostienes una taza de café entre las manos. Como si lo que siento fuera estar en casa. Como si tú fueras mi casa. Eva Maig 2008 Foto del Blog de Duna
3 comentaris:
Bonita carta!
Me gusta especialmente el final de tu carta.
Felicidades!
Qué maco aquest final amb la taça de cafè entre les mans!
Gemma
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